Sentidos o sensores.

“Místico, Anarkista, Mexicano, Andaluz, Poeta…” Así fue definido en la presentación de su conferencia Jose Mº Buendía.

Entre reflexiones, preguntas, anécdotas… Buendía nos leía algunos de los poemas de su último libro, De arquitectura (Construcciones desde el imaginario) confirmándose así como poeta.

Reivindicó la “arquitectura analógica” y desarrolló conceptualmente su estrategia proyectual. Basada en el símbolo, la energía, el misticismo y la raiz. Aludiendo a la universalidad y permanencia de  estos conceptos tan variables culturalmente. La geometría euclediana, los arquetipos islámicos de Averroes y Maimonides, el cuadrado, el blanco.

Esta componente mística en relación directa con el islam con toques del realismo mágico de García Márquez, junto con la importancia que Buendía manifestó haber confirmado de la relación que él y los habitantes de sus obras mantienen con las mismas se me aparece como una cuestión central en lo que a la arquitectura, al habitat y a la calidad de vida se refiere.

Es ésta, la de la mística, la de la sabiduría de la tradición, una reflexión de la que carece la mayoría de la arquitectura que encontramos en la calle, las revistas… Es una época en que los sentidos se sustituyen por tablas hechas a partir de medidas tomadas con sensores. La época de la “sensoridad” pretende poner cifra a la sensibilidad sin dejar lugar a la parasensibilidad.

Quizás la mística pueda resultar algo “no válido” para un “hijo de la ciencia”, que realiza simulaciones por ordenador y calcula el soleamiento con una gran precisión sin ni siquiera acercarse al lugar. Pero en ocasiones la mística, la parasensibilidad, se transforma en algo mucho menos oculto e inmaterial, siendo “avalado” cada vez más por sensores y tablas.

“¡¡No hago una casa con un WC sin ventilación e iluminación naturales!!” Eso es parte de la mística de Buendía. Lleva su religiosidad y su anarquismo hasta el cuarto de baño, solo el de algunos claramente. Sólo el de algunos por falta de espacio, de dinero, de supuesta eficiencia. La ciudad se prioriza a sí misma y quienes la legislan desde sus montañas de papel escapan a la mística de la luz en el cuarto de baño, o del oxigenado e ionización de las aguas, o de la bioconstrucción y conceptos relativos a la permacultura.

Esto se traduce, en un momento en que la eficiencia energética, el aprovechamiento y la autouficiencia de los recursos, el uso de materiales no agresivos atendiendo a su ciclo de vida y, por supuesto, reinventar nuevas formas de relación alternativas es una prioridad, la normativa, la sociedad entera por tanto, se queda coja y con sus muletas pone cortapisa legales a la investigación, desarrollo y puesta en valor de técnicas constructivas, espacios de autogestión, reflexiónes críticas, formas de organización de la sociedad civil…

Aún así son muchas las iniciativas, investigaciones “extraescolares” con sentimientos y sensores (mucho más reales y válidas que las oficiales, tanto el el espíritu investigador como en los resultados) los conocimientos construidos y compartidos y las experiencias vividas.

Un mundo tan parasensible al que poco a poco vamos traduciendo con nuestros sensores.

2 comentarios

  1. suena esperanzador que se hable del símbolo, la energía, del ciclo de la vida…en tiempos como estos.
    sin duda no conocia a buendía pero ya siento que un poquito de el a entrado dentro de mi, y ahora quiero saber y hacer mas.
    sentidos y sensores no tienen que enfrentarse.
    sensores son tambien ciclo de la vida….
    lo unico que no deberiamos olvidar ( los que construyen, los que habitamos…todos….)
    es que una casa, no se basta con ser casa

    una casa, no es un hogar.

  2. pero….
    deberia serlo

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